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¿QUÉ CAMBIAR PARA SER MEJOR ESTE AÑO?

  • 29 dic 2017
  • 2 Min. de lectura

No es secreto para nadie que tenemos la costumbre de comprometernos cada fin de año a hacer cosas las cuales en realidad no somos capaces de llevar a cabo. Nadie puede negar que la dosis de motivación y todo lo que nos proponemos para mejorar nuestra vida tiene un efecto pasajero y suelen agotarse en el camino, el cual suele ser durante las primeras semanas del año, logrando que más de uno 'tire la toalla' y vuelva a lo mismo. Pero las cosas no tienen por qué ser así; este año dejaremos a un lado los intentos fallidos. Las resoluciones de año nuevo son la oportunidad perfecta para aquellos que prometieron y fallaron al dejar los cambio para la siguiente semana, el siguiente mes y hasta las próximas vacaciones.


En mi opinión, la motivación que mantengamos depende plenamente de nuestro optimismo y nuestro ánimo. El optimismo y el pesimismo son actitudes mentales; maneras de pensar y ver las cosas. Los optimistas ven el lado positivo de las cosas, creen que las cosas van a salir bien. Creen que tienen la capacidad y la habilidad de hacer que las cosas vayan bien. Las personas no son siempre optimistas o pesimistas, pero la mayoría tiene una tendencia a ser de una manera o de otra. Lo bueno es que si se tiende a ser pesimista, no se está destinado a ser siempre así. Todos podemos ser un poco más optimistas modificando la manera en la que vemos las cosas.


"El optimismo puede aprenderse con una mentalidad del cambio; ser conscientes de que somos cambiantes, que crecemos cada que nos arriesgamos a aprender algo nuevo. El optimismo aumenta si nos damos cuenta de que es dueño de su destino”, afirma Carol Dweck, profesora de la Universidad de Stanford, Estados Unidos.


A lo anterior se ven ligados valores comunes, los cuales son en su mayoría inculcados por nuestros padres, tales como la empatía, el respeto, la paciencia, la justicia, entre otros. El ánimo, del cual hablamos ahora, depende también de nuestra autoestima. Las personas con una autoestima sana se sienten bien consigo mismas, aprecian su propio valor y están orgullosas de sus capacidades, habilidades y logros. Las personas con baja autoestima sienten que nadie los aceptará o que no son buenos en nada. Los logros finitos y realizables en vez de la perfección nos ayudarán con esto.


Si nos enfocamos en las resoluciones que más veremos este fin de año encontraremos: ser saludables, estar en forma, ser más concentrados y responsables, conocer nuevas personas, ser más activo y seguro de nosotros mismos, etc. La idea no es hacer una lista infinita de cosas que se desean hacer si, al final, solo vamos a cumplir una o dos. Nuestros propósitos dependen de nosotros así que deben ser realistas en vez de ambiciosos. Además debemos tener metas medibles, concretas y claras, reemplazando las ideas vagas por amplias y factibles.


Pero lo más importante es ponerse metas que estén acorde a nuestros recursos y que sean compatibles con la personalidad. Estar en forma no debe ser nuestra prioridad número uno si lo que necesitamos en el momento es estar concentrados en nuestro trabajo, y de la misma manera, no podemos estar concentrados en la lectura si lo nuestro es ser extrovertidos.


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Daniela González Mendoza

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